Thea Frodin nació en Los Ángeles hace 17 años, ocupa el puesto 585 del ranking mundial y está dando sus primeros pasos en el tenis profesional. Este martes tendrá su debut absoluto en un Grand Slam cuando salte a la cancha para enfrentar por la primera ronda del US Open a la kazaja Elena Rybakina, número dos del mundo. Y aunque es prácticamente una desconocida en el pequeño mundo de la elite del circuito WTA, todos los ojos estarán puestos en ella porque su historia tiene un capítulo curioso y diferente, que involucra una mega producción de Hollywood y su rol como “doble de acción” de una leyenda viva de la raqueta.

Es que cuando tenía 12 años, la estadounidense fue elegida para doblar a Serena Williams en las escenas deportivas en cancha de la película “King Richard”, protagonizada por Will Smith y que repasa la vida de Richard Williams, padre de Serena y Venus, y el plan que puso en marcha para guiar a sus talentosas hijas hacia el olimpo del deporte. Ahora, cinco años después, Thea tendrá la chance de jugar en las mismas canchas en las que Serena conquistó seis títulos y empezar a construir su propia carrera.

Frodin se ganó ese rol gracias a sus grandes actuaciones. Porque tras ganar los títulos de singles, dobles y dobles mixtos en un torneo regional para menores de 10 años celebrado en California, llamó la atención de los productores del film, estrenado a fines de 2021. La convocaron para hacer una audición y terminaron dándole el papel como doble de cuerpo y de tenis de Demi Singleton, la actriz que se puso en la piel de la ex número uno y ganadora de 23 “grandes”.

“Solo recuerdo que lo pasé genial”, recordó Frodin hace unos días en una entrevista publicada en la página de la WTA. “Poder jugar al tenis y estar delante de la cámara, un combo buenísimo. Realmente lo pasé increíble. Pude estar junto a unos actores realmente geniales y fue súper divertido”.

Thea pasó varios días por semana en el set durante seis meses. Su trabajo consistía en imitar los golpes de la joven Serena, algo que fue un desafío, porque como contó durante la promoción de la película, “mi juego es bastante diferente al de ella, tuve que cambiar la técnica y todo, pero al final fue más sencillo”. Y también tuvo la oportunidad de grabar algunas escenas que no tenían que ver con el tenis, por ejemplo, una en la que tenía que mirar frustrada a su padre, interpretado por Smith en un papel por el que ganó el Óscar al mejor actor. E incluso tuvo que decir una frase. Aunque entre risas, contó que sospecha que “quizá la hayan cortado y hayan añadido allí a la actriz de verdad”.

Frodin compartió mucho tiempo con Smith, que le dio consejos y la ayudó a encarar las cámaras, algo que era nuevo para la pequeña jugadora. Pero no llegó a conocer a las Williams, un sueño que espera que se haga realidad en este US Open, ya que Serena y Venus (que perdió el lunes en primera ronda del singles), jugarán el cuadro de dobles femenino gracias a una wild card.

“Poder interpretar el papel de alguien a quien he admirado toda mi vida fue algo muy especial”, reconoció. “Fue un honor. Era una de las jugadoras a las que más admiraba, justo cuando empezaba a jugar, y es una gran inspiración para mí”.

Tras aquella breve incursión en el mundo del espectáculo, Frodin volvió a lo suyo, el tenis, y construyó una muy buena carrera como junior. Llegó a ocupar el 11° escalón del ranking ITF de esa categoría y se dio el gusto de disputar los cuatro Grand Slam, nivel en el que sus mejores resultados fueron las semis de Australia y los octavos de Wimbledon este año.

En febrero jugó su primera final profesional, en un W35 en Arcadia, California. En marzo, gracias a sus buenas actuaciones y su gran proyección, recibió una invitación especial para la qualy del WTA 1000 de Miami, en la que perdió en el debut. Y hace dos semanas, conquistó el título individual del Campeonato Nacional Femenino U18 de la USTA y se ganó la wild card para el cuadro principal del US Open.

El sorteo la dejó frente a frente en la primera ronda con Rybakina, campeona en enero en Melbourne y una rival durísima, que llega a Nueva York con una doble motivación: la posibilidad de conquistar su tercer “grande” -también ganó Wimbledon en 2022- y la chance enorme de llegar por primera vez al número 1 si Aryna Sabalenka no defiende su corona. Aunque la kazaja llega con algunas dudas, tras sufrir hace diez días en Cincinnati una lesión en el tobillo izquierdo, que mantuvo en vilo hasta último momento su presencia en el torneo.

Frodin no quiere ilusionarse de más y aseguró que encarará el partido como si fuera “uno más”, pese a la enorme expectativa que le genera jugar sobre el cemento de Flushing Meadows.

“Intento vivir el momento tanto como sea posible. Pero, al mismo tiempo, me siento muy emocionada, porque este es el momento con el que solo había soñado. Vivirlo en la vida real es algo que todavía estoy asimilando”, comentó. “No diría que lo que siento son nervios. Es sobre todo emoción. Esta es una gran oportunidad para mí de disfrutar del momento, divertirme y ver de lo que soy capaz ahí fuera. El ambiente, lo ruidoso que estará el público… Siento que encajo bien en ese entorno. Siempre me he imaginado a mí misma en esa situación”.



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