Charlize Theron ha construido una carrera marcada por personajes duros, físicos y casi siempre al límite. Pero detrás de esa imagen de heroína de acción hay una biografía atravesada por la violencia, la pérdida y una infancia difícil en Sudáfrica. La actriz, ganadora del Oscar por Monster en 2004, ha hablado de ello en una entrevista reciente con The New York Times a raíz de su nueva película Apex. Durante la charla con la periodista Lulu Garcia-Navarro ha repasado su infancia, la relación con su madre y el episodio traumático que marcó su vida.

Theron, nacida en Benoni en 1975, creció en una granja durante los últimos años del apartheid. Recuerda una infancia con libertad, pero también rodeada de violencia social y familiar. “La violencia y el caos eran parte de la vida diaria en Sudáfrica. Vi cosas que no debería siendo tan joven”, explica. Entre esos recuerdos, menciona haber visto a un hombre arder dentro de un coche y a personas enfermas de sida llegar a su casa para que su madre las llevara a una clínica.

La actriz también ha hablado abiertamente del alcoholismo de su padre. “Mi casa no siempre era estable. Sentía que tenía que responsabilizarme de mí misma”, recuerda. Su padre, explica, era “un alcohólico funcional” que podía desaparecer durante días y volver en un estado muy grave. “Había mucho abuso verbal y lenguaje amenazante. Se volvió normal”, asegura.

Theron tenía 15 años cuando todo llegó al límite. Una noche, su padre volvió a casa armado y fuera de control. “Disparó a través de las puertas de acero para entrar en la casa, dejando muy claro que iba a matarnos”, relata. Ella y su madre intentaban sujetar la puerta de una habitación con sus cuerpos cuando él empezó a disparar. “Ni una bala nos alcanzó. Es una locura pensarlo ahora”, afirma.

Su madre, Gerda, tomó un arma de la caja fuerte y disparó a su marido en defensa propia. El caso fue considerado legítima defensa. Para Theron, aquel momento transformó para siempre su relación con ella: “Cuando salí del shock, entendí que me había salvado la vida. Es el sacrificio máximo que puede hacer una madre”.

La actriz reconoce que durante años ocultó lo ocurrido. “Durante mucho tiempo dije que mi padre había muerto en un accidente de coche. No quería que la gente sintiera pena por mí. Me incomodaba muchísimo”, admite. También recuerda la vergüenza que sentía de niña cuando su padre aparecía borracho en actos escolares: “Siempre sentía que tenía que inventar excusas para suavizarlo”.

A los 16 años dejó Sudáfrica para trabajar como modelo en Italia. Lo vivió como una escapada. “Mi madre me dijo: tienes que irte, haz una vida para ti. No hay nada para ti aquí ahora”, recuerda. Después llegó Nueva York, la danza, una lesión que acabó con su sueño como bailarina y una primera depresión. “Vivía en un sótano sin ventanas, en completa oscuridad”, cuenta.

Theron terminó encontrando en la interpretación una nueva vía. Su carrera despegó con Monster, aunque la actriz sostiene que tuvo que proteger aquella película de una visión más superficial. “Creo que esperaban una versión más sexy de mí y de Christina Ricci. Cuando vieron que no estaba sonriendo y que no me veía bien, no estaban contentos”, explica.

En los últimos años, se ha convertido en una de las grandes figuras femeninas del cine de acción, con títulos como Mad Max: Fury Road, Atomic Blonde o The Old Guard. Pero ese camino también ha tenido coste físico: lesiones, operaciones, dientes rotos y años de dolor crónico tras una lesión cervical. Aun así, no quiso apartarse de esos papeles. “No iba a dejar que nada me quitara mi vida. Soy muy consciente de que el tiempo se acaba rápido”, afirma.



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