La Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC) ha confirmado oficialmente la presencia de una población reproductora e independiente de pitones birmanas en el oeste del condado de Charlotte, al norte de las zonas de Naples y Fort Myers.

El hallazgo en la costa del Golfo de Florida encendió las alarmas entre los biólogos, ya que confirma que este depredador invasor ha logrado establecer un foco sólido fuera de su bastión tradicional centrado en el Parque Nacional de los Everglades, el lago Okeechobee, Key Largo y los condados de Broward y Collier.

A diferencia de lo que se creía en un principio, los biólogos no atribuyen la aparición de esta colonia en el condado de Charlotte a un avance lento y gradual desde el sur del estado. La evidencia disponible apunta a que se trata de una población satélite originada por serpientes cautivas que escaparon o fueron liberadas intencionalmente por particulares.

Entre 1975 y 2018, los registros indican que ingresaron aproximadamente 180.000 pitones a Estados Unidos a través del comercio de mascotas exóticas. Esta introducción masiva marcó el origen de una crisis ecológica que para el año 2000 ya contaba con núcleos reproductores consolidando su presencia en todo el ecosistema del sur.

Para desplazarse silenciosamente hacia nuevos territorios, las serpientes utilizan como vías de transporte la densa red de humedales conectados, los canales de drenaje y los cursos de agua naturales de la región. El aumento de avistamientos en comunidades como Rotonda West, Placida, Englewood East y South Gulf Cove confirmó que ya hay ejemplares reproductores activos.

Un factor de alerta identificado por investigaciones genéticas es que las pitones birmanas en Florida han comenzado a hibridarse con la pitón de la India. Esta combinación les otorga una mayor tolerancia a las bajas temperaturas, permitiéndoles soportar los frentes fríos invernales al ocultarse en madrigueras subterráneas y abriendo la posibilidad real de que continúen expandiéndose hacia áreas más septentrionales del estado.

“Se trata de un depredador generalista en la cima de la cadena alimenticia, y por eso estamos tan interesados en eliminarlos del ecosistema“, advirtió Ian Bartoszek, biólogo y coordinador científico de la organización Conservancy of Southwest Florida. La dieta de estos reptiles abarca desde mapaches, zarigüeyas, aves y linces hasta caimanes.

En las zonas donde las pitones llevan asentadas varios años, han provocado una caída de hasta el 95% en las poblaciones de mamíferos nativos, simplificando los ecosistemas y permitiendo que roedores e insectos invasores proliferen sin control. Además, al engullir presas frugívoras enteras, están alterando la distribución de la flora nativa mediante la dispersión involuntaria de semillas en su tracto digestivo.

¿Por qué la mayoría de las pitones pasan desapercibidas y son tan difíciles de controlar?

Los censos científicos estiman que los rastreadores solo logran detectar entre 1 y 3 serpientes por cada 100 que realmente habitan en una zona de búsqueda debido a su camuflaje perfecto en la vegetación densa.

Pese a que las autoridades estatales han logrado retirar más de 27.000 pitones desde el año 2000 e impulsan incentivos económicos como el evento anual Florida Python Challenge, los científicos reconocen que neutralizar colonias satélite fuera de los Everglades sigue siendo uno de los retos de manejo de fauna más complejos en la historia de Florida.





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