Van caminando por la Avenida Senador Teotonio Vilela y es imposible no mirarlas. Tienen capas rosas y vinchas con flores celestes y blancas. La llovizna es intensa en la mañana del día de carrera en Interlagos. Algunos prefieren caminar rápido para llegar cuanto antes a sus tribunas. Pero ellas van cantando, sonrientes y dispuestas a vivir un Gran Premio de San Pablo inolvidable. Para muchas es, incluso, el primero. No para Chechu, la ideóloga de “Las 60”, un grupo de mujeres que llegó a Brasil desde distintos lugares de Argentina.

“Esta hermosa locura surgió de una necesidad personal: no tenía con quién compartirlo en mi círculo cercano. Y me dije: ‘No puede ser la única mujer que esté sola en esto’. Me fui de Interlagos el año pasado y dije: ‘Yo tengo que hacer que más mujeres puedan viajar juntas’. Pensé que íbamos a venir unas 20, 25, y somos 60. No nos conocíamos y ahora somos amigas“, explica la creadora.

Entre ellas hay banderas argentinas con el nombre del piloto bonaerense, pero también con los de las distintas ciudades y provincias donde viven: “Somos de Río Negro, Córdoba, Buenos Aires. Rosario, San Nicolás, Tucumán, Jujuy. Vinimos a alentar al mejor de todos: a Franco Colapinto”, dice una de ellas.

Aunque el argentino de 23 años alimentó el deseo de juntarse y viajar a una carrera, la mayoría sigue la Fórmula 1 desde mucho antes. “Es pasión y amor a la Fórmula 1. Amamos a Senna también”, grita otra, que lleva sobre sus espaldas una bandera con la imagen del tricampeón brasileño.

Otra, más calmada, se para frente al resto como una maestra en un colegio y sostiene que Colapinto es “identidad de un país”. “Que todos vamos detrás y eso es fundamental para un país como la Argentina”, explica.

Entonces, Chechu retoma y se convierte en la voz del resto. “Creo que también es un orgullo tener uno de los nuestros en un deporte de elite, de realmente alto rendimiento, donde no muchos llegan. Además de ser un gran piloto, es una gran persona y a los argentinos hay que apoyarlos. Siempre”, resume. A lo que otra agrega: “Y unión, eso es importante: que nos une”.

“Somos las 60, somos las 60”, se unen en un grito que despierta las miradas del resto de los espectadores, a metros del Portão 8, uno de los accesos al Autódromo José Carlos Pace. La alegría, que no es solo brasileña, continúa en la tribuna. Porque si algo consiguieron Chechu y sus compañeras es que ninguna tenga que volver a vivir sola esa pasión.



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