La posibilidad de superar esa marca precisamente frente al Real Madrid le agrega una dimensión especial al clásico. Hace 58 años, el equipo blanco no pudo alcanzar su décima victoria porque empató sin goles con Pontevedra. Ahora, Barcelona puede conseguir un récord en soledad y, al mismo tiempo, alejar a su rival a nueve puntos. Un doble incentivo para un equipo que domina el campeonato desde su primera jornada
