El fracaso opositor en las últimas dos sesiones de Diputados avivó la crisis interna en Provincias Unidas, el variopinto bloque de 18 miembros que se volvió clave para definir el resultado de las votaciones y donde conviven legisladores que responden a gobernadores con dirigentes sin una estructura a la que subordinarse.
Aunque sus integrantes no quieren romper y apuestan a una charla para ordenar cuentas, no descartan que la proximidad del año electoral acelere la división de aguas.
“Nadie se va a ningún lado porque todavía no hay adónde irse. Y tampoco sirve pegar un portazo y quedar esparcidos en minibloques”, sentencia un dirigente que hace una analogía con un matrimonio: “Estamos como las parejas que no se pueden separar por dependencia económica”.
La bancada está integrada por dos grandes sectores: los legisladores alineados a los gobernadores de Santa Fe (Maximiliano Pullaro), Córdoba (Martín Llaryora), Jujuy (Carlos Sadir) y Chubut (Ignacio Torres) junto a líberos radicales como Martín Lousteau, el socialista santafesino Esteban Paulón, la ex libertaria Lourdes Arrieta, y el rionegrino Sergio Capozzi.
Sin embargo, el sector de los gobernadores tampoco actúa en conjunto. Cada mandatario tiene distintas posturas según el tema de votación y el momento que atraviesen en la relación con el Ejecutivo.
Lo cierto es que la situación es insostenible y le pidieron a la jefa del bloque, la santafesina Gisela Scaglia, una reunión conjunta para hacer catarsis y ordenar el funcionamiento de cara a lo que se viene porque es sabido que también tendrán diferencias en tres temas importantes: PASO, Ley Malvinas y Presupuesto 2027.
Mientras tanto, dirigentes ligados a los mandatarios defienden la unidad del espacio a pesar de los cortocircuitos. “Venimos de distintas fuerzas y cuando uno responde a un proyecto que gobierna una provincia tiene otra responsabilidad. También la realidad de cada provincia es distinta. Pero eso se planteó de entrada y todos los que armamos el bloque lo sabíamos“, afirma una legisladora de una provincia central.
La abstención de los cordobeses y de la mendocina Lourdes Arrieta en la sesión del jueves fue clave para que el oficialismo consiguiera bloquear el debate por endeudamiento, un tema que la oposición había logrado imponerle al oficialismo.
Pasadas las 3.30 de la madrugada, la moción propuesta por La Libertad Avanza para devolver los proyectos a comisión sin nueva fecha de discusión obtuvo 121 votos a favor y 117 en contra, sólo cuatro de diferencia.
Por eso, hasta sus compañeros los acusaron de ser los artífices de la derrota porque si ellos cinco se hubieran inclinado por el rechazo el tema seguía debatiéndose y podrían haber buscado otra salida, como pasar a un cuarto intermedio pero con día y hora fijado. Ahora dependen de que el oficialismo quiera abrir las comisiones para reflotar la discusión.
Con la calentura del momento, se escucharon insultos y surgieron sospechas. “Fue muy raro, no se entiende”, coinciden los que observan la votación como un gesto hacia el oficialismo. Aunque también reconocen que hay tensiones internas entre el gobernador Llaryora y el diputado y exmandatario Juan Schiaretti.
La situación escala porque ya la semana pasada el bloque había quedado en el centro de las miradas e incluso hubo amenazas de ruptura.
En esa ocasión, la oposición había convocado para rechazar el mega DNU 70 de Javier Milei, pero les faltaron ocho diputados para el quórum, el mismo número que le faltó a Provincias Unidas, que aportó 10 de sus 18 miembros.
Ese día se ausentaron los legisladores de Santa Fe, Chubut y Jujuy, mientras que los cordobeses sí bajaron al recinto.
A su vez, la previa a la sesión había estado convulsionada por la publicación de un video de Scaglia desde un spa. Lo cierto es que el video era viejo, pero como se especula con que vuelva a ser candidata a vicegobernadora de Maximiliano Pullaro está recorriendo emprendimientos en la provincia y subiendo contenido.
De hecho ese día estaba en el Congreso, pero no dio quórum. Cuando explicó su ausencia en la sesión dijo que no fue porque era “una maniobra kirchnerista” y que “había una voluntad de desestabilizar a la Argentina”; declaraciones que no cayeron bien en sus compañeros que sí se sentaron en sus bancas y le objetan que no le dedica tiempo a la coordinación de la bancada.
