Por la cabeza de Leandro Paredes pasan mil recuerdos. Esos flashes que son la película de su vida en las calles de San Justo y Mataderos, el club Brisas, Parque y las inferiores de Boca. Después el salto a Europa, los millones, el glamour, la cultura italiana adoptada y la gloria con la Selección en Qatar 2022. Más no le puede pedir a la vida y al fútbol, pero a Paredes le queda una asignatura pendiente y es ser campeón con Boca, el club del que es hincha desde niño. Por eso tiene la Bombonera tatuada en el pecho, por eso decidió volver a los 31 años todavía vigente para conducir al equipo a grandes conquistas. Y está cerca.

“Jugar una final con Boca es un sueño, esto es lo que soñé y lo que siempre quise vivir desde chiquito”. Leandro Paredes todavía tiene presente la dimensión de lo que consiguió el equipo ante Vasco da Gama, pero no pierde de vista el objetivo que le queda por delante. El capitán celebró la clasificación y, al mismo tiempo, marcó el camino hacia la definición del 21 de noviembre, en Barranquilla: “Todavía no ganamos nada. Ojalá podamos coronar todo en Barranquilla”.

Su gol, a los 43 minutos del segundo tiempo, fue decisivo para que Boca se metiera en la final. Lo hizo pese a que arrastraba un desgarro en el isquiotibial derecho y a que el esfuerzo podía agravar la lesión. Consultado sobre lo que pensó antes de rematar, explicó: “No pensé en nada, solo en patear, en embocar el arco y nada más. Por suerte se metió. Pero fue así”.

Paredes también contó cómo se resolvió su ingreso durante el segundo tiempo. Aunque el equipo ganaba y existía la posibilidad de esperar algunos minutos más, el mediocampista entró a los 12. La decisión se tomó sobre la marcha, con el riesgo físico como un factor conocido por él y por el entrenador.

“No teníamos charlado el tiempo con el Vasco. Hablamos antes, sabíamos los dos del riesgo, que íbamos la mitad de los días, pero en el partido… Me mandó a calentar y me dijo que, cuando estuviera listo, entraba. Y entonces calenté lo más rápido que pude”, relató, entre risas.

El capitán también destacó la influencia de Rodolfo Arruabarrena en la recuperación anímica del equipo. “El Vasco nos dio el plus que necesitábamos, el empujón anímico que hacía falta. Siempre creímos que teníamos equipo y grupo para ir por todos los frentes. Y lo estamos demostrando”, aseguró.

En su análisis, Paredes reservó un lugar especial para Miguel Merentiel, con quien construyó una relación cercana dentro del plantel. “Tengo una relación increíble con él”, afirmó sobre el delantero uruguayo, a quien le había hecho un pedido particular antes de la semifinal.

“Estoy muy feliz por él. Antes del partido, le pedí que me lleve a la final, que haga un gol y cumplió”, reveló.

Por último, el mediocampista compartió su satisfacción por la actuación colectiva y el recorrido del equipo. “Siempre uno sueña con cosas grandes, con jugar como lo hicimos. Quiero felicitar a todos mis compañeros: estoy orgulloso y agradecido del grupo que tenemos”, concluyó.



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