Como suele ocurrir en la previa de un partido copero decisivo en Brasil, los hinchas de Vasco da Gama intentaron no dejar dormir al plantel de Boca Juniors con fuegos artificiales durante gran parte de la madrugada. Los simpatizantes brasileños lanzaron pirotecnia frente al hotel donde se aloja el equipo argentino, en Río de Janeiro.

El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena afrontará la revancha con la obligación de ganar para mantener vivas sus aspiraciones internacionales. La derrota en el encuentro de ida dejó a Boca sin margen de error si pretende conseguir la clasificación en los 90 minutos.

Además del resultado adverso, el Xeneize tendrá otro desafío, cortar su racha negativa en territorio brasileño. Su última victoria en ese país fue el 2 de diciembre de 2020, cuando derrotó a Internacional en Porto Alegre por la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Desde entonces, acumula 11 partidos sin triunfos en Brasil, aunque en esta edición de la Sudamericana consiguió eliminar a San Pablo en el estadio Morumbí, durante los cuartos de final.

La principal duda en la formación pasa por Paredes, quien se recupera de un desgarro de grado II en el isquiotibial derecho que sufrió ante Instituto. El capitán evolucionó en tiempo récord y quiere estar presente en un partido clave, aunque Arruabarrena deberá decidir si lo incluye desde el arranque o lo deja como alternativa en el banco. En caso de no entrar, jugará Rodrigo Battaglia en su lugar.

Otro que podría regresar es Alan Velasco, recuperado del desgarro que sufrió ante Unión. El mediocampista pelea por un lugar con Sebastián Villa. Además, Miguel Merentiel podría volver a la titularidad en lugar de Enner Valencia.

El conjunto de la Ribera llega al encuentro tras un importante triunfo frente a Talleres. Pese a comenzar perdiendo en los primeros minutos, Boca logró dar vuelta el resultado y sumar tres puntos clave que le permitieron consolidarse como líder de la tabla anual.

Por su parte, Vasco da Gama llega tras perder por 1 a 0 ante San Pablo por el Brasileirao, un resultado que cortó una racha de siete partidos sin derrotas. El equipo brasileño quedó en el puesto 15, con 35 puntos, a tres de la zona de descenso y a cuatro de los puestos de clasificación a la próxima Copa Sudamericana.



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