En una de las semifinales del Masters 1000 de Shanghái, Alexander Zverev, segundo del ranking ATP y uno de los grandes candidatos al título, sufrió una inesperada derrota ante el español Alejandro Davidovich Fokina (26°), que se impuso por 5-7, 6-4 y 6-3 y se clasificó para la final. Tras el partido, quien ya se aseguró terminar el año como el número 1 del mundo dejó una frase que resumió su desgaste: “No soy un robot, soy un humano, y me canso”.

Davidovich buscará ahora el título en uno de los nueve torneos de categoría Masters 1000, los más importantes del circuito después de los Grand Slam. Shanghái es el único de esa categoría que todavía no ganó un tenista español. Su rival podría ser otro compatriota, Rafael Jódar (13°), que se enfrenta al ruso Daniil Medvedev (6°) en la otra semifinal.

Zverev fue de mayor a menor y, en el set decisivo, dio muestras de agotamiento. Con un saque poderoso -nueve aces y ninguna pelota de quiebre concedida- y solidez desde el fondo de la cancha, se llevó el primer parcial tras quebrar el servicio de Davidovich cuando el español intentaba forzar el tie-break.

El segundo set fue un calco del primero, pero con diferente desenlace. Davidovich no perdió la fe tras desaprovechar dos bolas de quiebre, subió el nivel de su tenis y logró forzar la tercera manga tras romper a Zverev en el décimo juego.

Esto le dio alas a Davidovich, que volvió a quebrar a Zverev al inicio del tercer set y supo mantener un alto nivel de juego para conservar la ventaja para cerrar el partido y clasificarse para la final.

“Hoy estuve plano en el primer set. No estaba reaccionando bien, estaba bastante mal al resto. Pero incluso los mejores jugadores del mundo somos humanos. El resto es lo más difícil cuando estás un poco cansado, porque lo primero que se te cansa en el tenis son los ojos”, explicó el tenista alemán.

En cualquier caso, Zverev felicitó a Davidovich por un partido “bastante bueno”: “Ha jugado el partido que tenía que jugar”.

Preguntado acerca de las molestias en el tobillo que evidenció a lo largo del campeonato, el alemán reveló que fueron peores en las anteriores rondas: “Hoy estaba bastante bien, aunque cualquiera que viese el partido vio que me movía un poco más lento, que quizá no corría tanto como de costumbre”.

Por su parte, Davidovich no dudó en calificar la victoria ante el futuro número 1 como “la más importante” de su carrera. El tenista malagueño de 27 años sólo disputó antes una final de un Masters 1000, la de Montecarlo en 2022, en polvo de ladrillo y en exterior, que perdió ante el griego Stefanos Tsitsipas.

Asimismo, buscará el domingo el tercer título ATP de su carrera, tras ganar este año en Mallorca (césped) y hace apenas tres semanas el torneo de Chengdu, sobre superficie dura.



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