Franco Colapinto quiere volver a sumar puntos, esos que esta temporada se hicieron frecuentes: terminó entre los diez mejores en ocho de las 16 carreras disputadas hasta ahora. Pero Singapur no parece el escenario ideal para cortar la racha negativa de dos fines de semana fuera del top 10. El sábado se le hizo cuesta arriba al argentino, que abandonó temprano la Sprint Race por una falla eléctrica en su Alpine y luego tuvo una clasificación que lo condenó a largar 15° en un circuito donde los adelantamientos son muy complicados.

Empecemos por el final. “Intentaremos, intentaremos. Es difícil pasar acá, pero intentaremos“, dijo el piloto argentino, que no ocultó su frustración después de una qualy que había comenzado muy bien. Los Alpine se habían metido cómodamente en la Q2, con sus autos séptimo y noveno y apenas 79 milésimas de diferencia entre ambos. Entre ellos se ubicó Max Verstappen, que, con neumáticos usados, ya apuntaba directamente a la Q3.

Pero en la Q2 ambos pilotos de Alpine tuvieron problemas con el despliegue de la energía. Colapinto, además, sufrió por la falta de grip en el tren trasero, una combinación que lo complicó y que precedió al golpe contra el muro en la curva 17 durante su segundo intento de vuelta rápida. Su tiempo de 1m33s787, lejos del 1m33s261 que había marcado en la Q1, dejó en evidencia lo que el bonaerense de 23 años explicó después en el corralito de prensa. “El último run de Q2 fue un desastre, creo que uno de los peores balances que tuve en mucho tiempo”, resumió.

“En la primera salida de Q2, estaba Max parado y cuando arranqué la vuelta no tenía batería porque la usamos saliendo de la última curva e hice toda la vuelta perdiendo en las rectas”, se explayó. Y agregó: “En general, la Q2 fue muy mala, perdimos mucho el balance del auto; el último run de Q2 fue un desastre, creo que uno de los peores balances que tuve en mucho tiempo. No entiendo el porqué porque en la Q1 el auto se sentía bien y tenía bastante para mejorar, sentía que tenía bastante por venir. Y la verdad que la Q2 fue un desastre”.

A diferencia de Colapinto, que terminó 16° pero largará 15° por la sanción que enviará al fondo de la grilla a George Russell, Pierre Gasly sí logró meterse entre los diez mejores. En la Q3, el francés consiguió cerrar una buena vuelta para quedar por delante de los Racing Bulls de Liam Lawson y Arvid Lindblad. Así, el domingo ocupará el séptimo cajón de la grilla. Será una oportunidad de revancha para Gasly, que en la Sprint Race se quedó sin puntos al terminar noveno, pese a los abandonos de Russell y Oscar Piastri.

Justamente, en la última carrera corta de la temporada habían comenzado los problemas para Franco. Con el auto de seguridad en pista por el choque de Russell -que aspiraba a quedarse con los ocho puntos del triunfo y recortarle distancia a su compañero Kimi Antonelli-, el Alpine del argentino se detuvo en la curva 14. En ese momento, durante la cuarta vuelta, el equipo perdió los datos y la comunicación con el auto número 43.

Recién dos horas después la escudería pudo detectar, en un primer análisis, “un problema en el sistema de almacenamiento de energía”. Ese componente, conocido como Energy Store, fue reemplazado por otro de las existencias del equipo antes de la clasificación. De esta manera, Colapinto, que venía de sufrir una penalización en Malasia por cambiar la unidad de potencia, no deberá retroceder más posiciones en la grilla de Singapur.

“Había una oportunidad. Una lástima. Tuvimos un problema en el auto. Veremos exactamente qué es. Era una buena oportunidad, una lástima”, le había dicho a ESPN tras el abandono en la Sprint. Entonces, su mirada ya estaba puesta en una clasificación que empezó con buenas sensaciones y terminó de la peor manera.

Este domingo tendrá una nueva oportunidad para cambiar el rumbo del fin de semana. Y quizás la primera chance aparezca en la largada, uno de los puntos fuertes del argentino, que se lució en esa instancia el año pasado y también a lo largo de esta temporada, aunque después del choque en Bakú debió priorizar el trabajo en equipo y ayudar a Gasly.

“Ha sido un día algo frustrante, no solo por no haber sacado el máximo partido a la clasificación, sino también por haberme quedado detenido en pista durante la carrera al Sprint debido a un problema con el coche”, resumió el oriundo de Pilar, que sabe que en Marina Bay “todo es posible”, por las condiciones meteorológicas -como la lluvia torrencial que retrasó media hora la Sprint Race- “y la posibilidad de que algunos coches no terminen la carrera”.

Esta vez, con el francés ocho puestos por delante, Colapinto tendrá margen para jugar su propio partido. En un callejero donde adelantar es complicado, pero los muros están siempre al acecho y las probabilidades de que ingrese el auto de seguridad rondan el 80%, la paciencia puede ser tan importante como la velocidad. Para volver a los puntos, necesitará aprovechar cada oportunidad que le ofrezca una carrera en la que, después de un sábado para el olvido, todavía tiene mucho por ganar.

En un callejero donde adelantar es complicado, pero los muros están siempre al acecho y las probabilidades de que ingrese el auto de seguridad rondan el 80%, la paciencia puede ser tan importante como la velocidad. Para volver a los puntos, necesitará aprovechar cada oportunidad que le ofrezca una carrera en la que, después de un sábado para el olvido, todavía tiene mucho por ganar.



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