Tres años después del ataque de Hamas que cambió para siempre la historia reciente de Israel, el recuerdo del horror volvió a quedar expuesto este miércoles en Buenos Aires. La Embajada de Israel en Argentina realizó un emotivo homenaje en el Palacio Libertad, con la presencia de familiares de víctimas, sobrevivientes, dirigentes políticos, empresarios y representantes diplomáticos.

Desde el ingreso, las imágenes anticiparon el tono de la ceremonia. Sobre una mesa, junto a rosas blancas, estaban dispuestas fotografías de víctimas del ataque del 7 de octubre de 2023. Cada una llevaba un nombre y una breve descripción: quiénes eran, qué les gustaba, algunos detalles de sus vidas y las circunstancias en las que habían muerto, ya fuera durante el ataque o posteriormente en cautiverio.

No eran solamente nombres. La intención de la muestra era reconstruir, aunque fuera a través de pequeños fragmentos, las historias personales detrás de las víctimas. En distintos atriles también se exhibieron fotografías tomadas durante aquella jornada.

El acto se desarrolló bajo un riguroso operativo de seguridad. Entre los asistentes estuvieron el empresario Marcelo Mindlin; los dirigentes Sabrina Ajmechet, Maximiliano Ferraro, Santiago Santurio, Waldo Wolff, Jorge Telerman y Juan Manzur; el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas; la embajadora de Israel Ahuva Spieler Reshef; el presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza; el ministro de Defensa, Carlos Presti, entre otros invitados.

Pasadas las 18, la ceremonia comenzó con el Himno Nacional argentino. La conducción estuvo a cargo del periodista Alfredo Leuco.

Uno de los primeros momentos de mayor impacto llegó con la reproducción de audios de comunicaciones realizadas durante el ataque. En uno de ellos podía escucharse a un chico pedir ayuda luego de que sus padres fueran asesinados. Él y su hermano habían quedado solos y no sabían qué hacer.

En otro, una joven que se encontraba en el festival de música Nova advertía que les estaban disparando. La sucesión de voces trasladó durante unos minutos al auditorio a aquella mañana del 7 de octubre.

En las pantallas se proyectaron videos que reconstruyeron el ingreso de los atacantes al sur de Israel y los ataques contra comunidades, bases militares y asistentes al festival Nova. Parte del material había sido registrado por cámaras que llevaban los propios atacantes.

La crudeza de las escenas fue difícil de soportar para algunos de los presentes. Hubo invitados que abandonaron momentáneamente el salón entre lágrimas. Entre ellos había familiares de víctimas.

Una frase proyectada durante el video buscó sintetizar las consecuencias de aquella jornada: “Israel cambió para siempre”.

El ataque había comenzado a las 6.29 de la mañana del sábado 7 de octubre de 2023, en pleno Shabat y mientras Israel celebraba Simjat Torá. Tras una intensa descarga de cohetes desde Gaza, miembros de Hamas y de otros grupos armados atravesaron la frontera por distintos puntos y atacaron comunidades del sur israelí, instalaciones militares y el festival Nova.

El saldo fue de alrededor de 1.200 muertos y 251 personas secuestradas y trasladadas a Gaza.

El momento más emotivo del homenaje llegó hacia el final. Familiares de personas asesinadas durante el ataque y allegados de quienes fueron secuestrados se acercaron al escenario para recibir y colocar ofrendas florales enviadas en representación del Estado de Israel, la Argentina y la comunidad judía. Silvia Cunio, madre de los hermanos argentino-israelíes David y Ariel Cunio, víctimas del secuestro, fue una de las encargadas de llevar una de las ofrendas. El ministro de Defensa fue también uno de los que acompañó a las víctimas al escenario.

Detrás de ellos, la pantalla quedó cubierta por la imagen de numerosas velas encendidas. Fue la escena elegida para recordar a quienes murieron hace tres años y también a quienes atravesaron el cautiverio en Gaza. En el salón se hizo silencio mientras los familiares permanecían frente al escenario.

El homenaje en Buenos Aires coincidió con las ceremonias que se realizaron este miércoles en distintos puntos de Israel. Allí, los actos comenzaron a las 6.29, exactamente a la misma hora en la que se inició el ataque tres años atrás.

La mañana del 7 de octubre de 2023 había comenzado como un sábado de descanso y celebración religiosa. Terminó convirtiéndose en el día más sangriento de la historia de Israel desde su fundación y en una herida que, tres años después, sigue atravesando a su sociedad.

En el Palacio Libertad, lejos de Israel, las fotografías, los audios, las flores y las velas volvieron a ponerles rostro y voz a las víctimas. Y a recordar las vidas que había detrás de cada uno de esos nombres. Lágrimas que nunca van a desaparecer, como el recuerdo de sus vidas.



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