La última medalla dorada de la delegación argentina, de histórica cosecha en estos Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026, llegó de la mano del handball. Bajo el techo del estadio Invencible de la capital santafesina, repleto y atronador, el seleccionado dirigido por Rodolfo “Pucho” Jung empató 27-27 con Chile, se impuso en la clasificación por diferencia de gol y reafirmó el grandísimo desempeño de los deportes colectivos en esta edición del certamen continental.

La ajustada victoria conseguida frente a Brasil, el miércoles, había sido un anticipo del clima futbolero que se viviría este sábado. La rivalidad que existe entre Argentina y Chile, el título que había en juego y la acústica de este estadio techado, colmado en su capacidad para alrededor de 3.500 espectadores, cargó a Los Gladiadores de una presión que supieron sobrellevar. Tobías Torossian, lateral derecho del SAG Almirante Brown, fue el goleador de la tarde junto al chileno Erwin Feuchtmann, ambos con 8 tantos, y el arquero Agustín Forlino Couly (SEDALO), una figura decisiva por sus atajadas en el tramo final.

“Es un sueño hecho realidad. No tengo más palabras que esas. Es algo que siempre soñé, que hoy se me dio, y estoy muy contento. Lo de la gente es increíble, desde el día 1 alentándonos. Lo que sentimos adentro de la cancha fue increíble. El partido fue terrible. Hubo tensión por ser una final, el cansancio de los partidos seguidos. También jugamos un poco con nervios, pero por suerte conseguimos lo que esperábamos: sacar el oro”, valoró Santiago Laborde, pivote de San Fernando, al borde de las lágrimas al pasar por zona mixta.

El balance es elocuente. Sobre un total de 14 podios posibles en deportes colectivos —siete disciplinas, con torneos masculino y femenino en cada una—, Argentina sumó medalla en 12: siete de oro y cinco de plata. Las dos ausencias tienen explicación: el fútbol femenino no participó porque sus jugadoras estaban disputando el Mundial Sub 20 en Polonia y el sóftbol, también de mujeres, se fue con un valioso bronce.

En un evento organizado en la noche del viernes en la Casa Sudamericana de Rosario, encabezado por el presidente de la OdeSur Mario Moccia y con la presencia de Maximiliano Pullaro (gobernador de Santa Fe) y Pablo Javkin (intendente de Rosario) además de algunos de los medallistas que ya habían terminado de competir, las autoridades se golpearon el pecho por diferentes cuestiones organizativas y, especialmente, por la cantidad de medallas conseguidas.

Hace exactamente una semana, La Garra, el seleccionado femenino de Handball, se había teñido de oro al empatar con Paraguay. También se subió a lo más alto en sus dos modalidades el hockey sobre césped, una garantía, al igual que el rugby 7 y el sóftbol masculino, mientras que se colgaron la medalla plateada la Selección de fútbol dirigida por Diego Placente y los seleccionados de vóleibol y waterpolo.

En comparación con los Juegos de Asunción 2022, donde la cosecha argentina había sido de 197 medallas —colocándose tercera en el recuento general detrás de Colombia (255) y muy lejos de Brasil (319)—, la diferencia ahora es abismal. En Santa Fe, con la salvedad del sóftbol (Paraná), bowling (Vicente López) y surf (Mar del Plata) cuyas competencias se llevaron a cabo fuera de esta provincia, la cosecha fue 293 preseas, apenas 19 menos que Brasil (312), con 81 de oro, 87 de plata y 125 de bronce. Impactante. Y los deportes colectivos aportaron todo lo que pudieron.

“Es el trabajo en equipo. Eso, justamente, es lo que representa al argentino en sí. Es el hambre de los deportistas argentinos, la dedicación, el esfuerzo que hacen constantemente para representar a la camiseta, representar a este escudo, pese a que muchos tienen un trabajo, estudios. Esa es una realidad de la gran mayoría”, explicó Forlino Couly, uno de los que se mostró más sereno al tomar contacto con la prensa.

Luego ejemplificó esa situación con su caso particular: “Yo laburo todos los días. Estoy en Movistar en la parte de IT. Me traje la computadora, tuve reuniones acá. Agradezco porque me bancaron un montón esta locura. Esta medalla la voy a llevar a la oficina el lunes”.

Laborde, emocionado, respondió en la misma línea a la consigna planteada. “Es el gen del deportista argentino: unirse en las difíciles, ser hermanos dentro de la cancha y compartir la pasión por el deporte, que es lo más lindo”, destacó. Y sumó otro elemento al análisis: “No contamos con mucho apoyo del ENARD, sentimos que no es como debería ser, y en ese contexto los clubes salen en apoyo, son muy importantes para nosotros, son la base”.

Pucho Jung, la voz de la experiencia, también se sumó al debate. “El deportista argentino es muy bueno, tiene mucho talento. Por ahí no tiene el apoyo que tendría que tener, pero no es un problema que voy a arreglar yo en este momento. El trabajo y el corazón es lo que nos llevó hasta acá”, aseguró.

Brenda Rojas y Aramis Sánchez Ayala, los abanderados argentinos en la ceremonia de clausura. Foto: Fernando de la Orden/Clarín

Y se animó a mirar a futuro: “Esta medalla tiene mucho valor. Tenía, como jugador, una de bronce y una de plata, y como técnico una de plata. Ahora tengo la primera de oro y espero que la segunda sea en Lima. Esto tiene que ser el puntapié inicial”.



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