—La economía fue más pequeña entre marzo y junio. Tuvo números bastante malos en julio en términos de crecimiento. Ahora enfrenta a la posibilidad de, tal vez, seis meses de contracción. ¿Le preocupa entrar en una recesión?

—No (risas en el auditorio).

John Micklethwait, editor jefe de Bloomberg, paseó durante casi media hora a Javier Milei por las luces rojas del tablero, ante el más selecto grupo de inversores y ejecutivos en The Economic Club of New York.

El Presidente había dejado de ejercitar la gimnasia de exponerse a entrevistas con riesgo, aún así logró mantener la compostura ante el estilo incisivo del periodista inglés. Por supuesto, expuso una versión optimista del desarrollo del modelo libertario y estiró una vez más el plazo para llegar al paraíso: “Si somos reelectos, 2028 será el mejor año económico de la historia de Argentina”. El Gobierno tiene, en principio, un problema con el reloj. El ministro de Economía, Luis Caputo, había advertido a mediados de abril que los siguientes 18 meses serían los mejores de las últimas décadas. Milei parece haber dejado a un lado esa profecía porque ya habla directamente del inicio de otro mandato.

Más allá de lo que se plantee públicamente, en la Casa Rosada reconocen que no se cumplieron los pronósticos de recuperación pautados para este año y que los recientes datos económicos son desalentadores. Esa “foto” no modifica la receta: Milei se mantiene incólume frente a los cuestionamientos y menos aún prevé cambiar en el período electoral.

“Si afloja por la campaña, la gente puede pensar ‘¿Para qué tanto sacrificio? ¿Por qué no lo hizo antes’”, señala un funcionario. Es decir, hay una creencia de que cualquier desvío del plan para mejorar aunque sea circunstancialmente el bolsillo no garantiza un éxito en las urnas.

La expectativa sobre el desempeño de la economía tiñe las conversaciones de la mesa política porque asoman escenarios de alianzas y estrategias muy diferentes en caso de repunte o de estancamiento. Nadie cuestiona los pilares del modelo y el nuevo mensaje es que en marzo/abril del año que viene debería percibirse una mejora en la calle. En esa proyección, hay que “aguantar” hasta el segundo trimestre y cruzar el desierto con la fe de un devoto.

La tendencia inflacionaria a la baja, el aumento de las exportaciones y las promesas de inversión no se traducen en un beneficio general para toda la sociedad. La última semana se conocieron estadísticas oficiales que encendieron alarmas:

* Cayó la actividad económica un 1,4% interanual en julio y, para peor, un 2,9% comparado con el mes anterior.

* El PBI bajó 0,6% en el segundo trimestre en relación con el primero, lo que indica un debilitamiento.

* La tasa de desempleo subió a 7,9%, revirtiendo la leve mejora de 2025 cuando alcanzó su mejor marca con 6,6% en el tercer trimestre.

* La pobreza aumentó 4,1 puntos y trepó a 32,3% en el primer semestre de 2026. Este dato social era el más reivindicado por el Gobierno porque la redujo drásticamente desde el 54,9% en la primera mitad de 2024 y sube por primera vez desde entonces.

* Volvieron a caer las ventas en supermercados un 2,1% en julio respecto de igual mes en 2025, y acumulan un retroceso de 2,7% en lo que va del año.

* El riesgo país superó ayer los 600 puntos, el registro más alto en seis meses.

La luz de esperanza que dicen ver en el oficialismo se sustenta en una cadena de factores. Una baja más pronunciada de la inflación en adelante y la revisión de paritarias de algunos sectores entre octubre y diciembre, marcarían una senda de recuperación de poder adquisitivo en asalariados formales. Apuestan a una consolidación gradual en los primeros meses de 2027.

En el Palacio de Hacienda esperan resultados del programa anunciado hace un mes para reactivar los créditos hipotecarios y, como consecuencia, la construcción. De la mano del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, se destinarían 2 billones de pesos. También aguardan que impacte la flexibilización de créditos en dólares, pensado para empresas que tenían limitado el acceso a estos préstamos.

Después de un fuerte parate, en octubre arrancan obras viales en varias provincias, a partir del nuevo esquema de corredores. Era un reclamo de los gobernadores, que avanzarán con distintas fuentes de financiamiento ya que no se hará con fondos del Tesoro nacional, como solía funcionar.

El oficialismo se aferra al optimismo con muestras que otros economistas consideran “grageas”. El crecimiento contemplado en el presupuesto 2027 es de 4%, pero hasta el propio Milei piensa que será de 3% o menos. Ninguna consultora vislumbra un boom, y, con suerte, predomina el panorama de una recuperación gradual y desigual.

“Hay sectores que crecen y otros que caen. Y los que crecen no generan empleo”, describe Marina Dal Poggetto, de EcoGo. Este dilema es uno de los más comentados por especialistas y dirigentes de la oposición, pero no aparece dentro del vocabulario del Gobierno la palabra desocupación, ni los coletazos sociales de la precarización del mercado de trabajo.

La ventana de tiempo a partir de abril que imagina la Casa Rosada para que una mejora en el bolsillo sea perceptible está al límite a medida que se acerca la pelea presidencial. No hay certeza de cómo será el calendario: si habrá primarias, cuáles son las fechas, y la dinámica que habrá en las elecciones provinciales.

Milei viaja a París el martes para una nueva edición del Argentina Week con la intención de atraer inversiones. El dato saliente es que lo acompañan doce gobernadores, con los que se prepara un encuentro. El libertario delegó en el ala política el nexo con las provincias, no suele encabezar reuniones y la decisión de sumarlos no es sólo una exhibición de respaldo hacia afuera, sino que está guiada por la necesidad de ir cerrando acuerdos pendientes en el Congreso y morigerar sobresaltos en la antesala de 2027.

Como casi siempre, Karina Milei integrará la comitiva rumbo a Francia. La hermana del Presidente no formó parte de la visita a Estados Unidos lo que disparó diversas especulaciones. A la salida de una cena con senadores libertarios, ella quiso despejar dudas y ante la consulta de cómo está la relación no dudó: “Espectacular”.

Las suspicacias surgieron a partir del cambio en la seguridad de Olivos, con la reubicación del staff civil y la centralización del operativo delegado en Casa Militar. Desde marzo que esta área, bajo la órbita de la Secretaría General, venía trabajando en modificaciones que se terminaron de plasmar en la última semana.

El Presidente cree que puede ser blanco de distintos enemigos por su posición geopolítica. Hubo una amenaza de muerte anónima a un teléfono de Casa Rosada hace poco; y se conoció un alerta acerca de un plan para asesinar al segundo de la SIDE, Diego Kravetz. Esos movimientos alimentan la preocupación del libertario que ya de por sí suele ver fantasmas por todos lados.

Eso se combinó con algo más explosivo que fue la instrucción personal y directa de Milei de echar al intendente de la residencia oficial, Osvaldo Sosa. Lo acusó por supuestas filtraciones de lo que allí sucedía, y eso selló la suerte de su cuñada, Belén Agudiez, quien se desempeñaba como subsecretaria de Planificación General de la Presidencia. Era de máxima confianza de Karina, algunos la llamaban la “brujita”, y era la que “prendía los sahumerios” en las oficinas del primer piso.

Agudiez metió a varios parientes a trabajar en el Estado, incluido su cuñado. Fue denunciada por la diputada Marcela Pagano por presuntas irregularidades en la compra de alimentos con destino a Olivos: desde contrataciones dudosas hasta el desvío de mercadería. A pesar de su salida, en el entorno de Karina quitan el manto de sospecha sobre su amiga y no creen que avance la causa en Comodoro Py. La hermana del Presidente pidió especialmente a su equipo que analizaran las presentaciones realizadas. Se verá.

Las denuncias de corrupción en La Libertad Avanza pican cerca de Karina, lo que no va en detrimento de su posición en el Gobierno. Las internas persisten pero revisten menos fuerza porque ir en contra de ella es chocar con una pared.

Los hermanos funcionan de manera indivisible, lo que no significa exentos de tensión. Hace unos días, cuando trascendían versiones de un fuerte cortocircuito, en una entrevista con el periodista suizo Darius Rochebin el Presidente volvió a recordar que su vínculo está en un plano bíblico: “Éramos solamente mi hermana y yo al principio. Decidimos emprender esta tarea para cambiar la Argentina y el Creador nos bendijo”.



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