Moscas, la película que hay que buscar, y ver, para no arrepentirse

Al cine mexicano se lo conoce, aquí y en todo el mundo, por la gravedad de sus tratamientos, cuando no la violencia. No hablamos de películas dirigidas por la tríada de cineastas mexicanos afincados ya en Hollywood (Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu o Alfonso Cuarón, todos ganadores del Oscar). Y dentro de ese panorama en el que la oscuridad suele ser el común denominador, Fernando Eimbcke es como el patito feo.

El realizador de, precisamente, Temporada de patos y Club Sándwich, construye en Moscas un relato que, de haber caído en otras manos, hubiese sido una historia remanida y hasta empalagosa.

Y no es que la película le escape a mostrar la crisis social y económica de México. Comienza con Olga (Teresita Sánchez), quien vive frente a un hospital y que decide, muy a su pesar y hasta con algunos malos modos, alquilar una habitación de su departamento a Tulio (Hugo Ramírez), quien tiene a su esposa internada. Luego sabremos de la gravedad de la enfermedad.

Tulio le oculta a Olga que lleva a dormir con él a su hijito, Cristian (Bastian Escobar, que nada tiene que envidiarle a Salvatore Cascio, que era Totò en Cinema Paradiso) al extremo de que le hace hacer pis a la noche en una botellita de plástico. El encubrimiento dura poco, y cuando Tulio deba partir para trabajar y conseguir dinero con el que pagar no solo los remedios de su mujer, sino también la habitación, las cosas dentro de esas cuatro paredes no van a ser los mismo.

Así, se termina por erigir una relación impensada en un comienzo entre Olga y Cristian.

Eimbcke va turnando el protagonismo de la película, que empezaba con Olga persiguiendo moscas en su departamento, siguiendo con Tulio y terminando con el chico de 8 años.

Pero Moscas es una película de relaciones, así que lo primordial es cómo se muestran unos a otros. Cristian es un as con un juego en una máquina de arcade, al que le metería todas las monedas que pudiera para conseguir un récord. Olga hace Sudoku sentada en la vieja compu de su casa.

Y habrá algo más que unirá a uno y otro personaje.

Moscas aborda un tema profundo, difícil como el de la salud, con algunos toques de humor, pero nunca negro. Tampoco es que el director lo haga con liviandad. Todo lo contrario, de allí que Moscas sea la película que es, una comedia dramática que va alternando esos géneros, pero sin golpes bajos ni bajadas de línea innecesarias.

Rodada en un blanco y negro que no es como el de Roma de Alfonso Cuarón, Moscas compitió en la última edición del Festival de Cine de Berlín y estrena este jueves en la Argentina. Obviamente en pocas salas, y no en todos los horarios, en pleno fervor por el Mundial de Fútbol y con tantas películas infantiles alrededor.

Búsquenla que no se van a arrepentir.

Comedia dramática. México / España /Argentina, 2026. 99’. De: Fernando Eimbcke. Con: Teresita Sánchez, Hugo Ramírez, Bastian Escobar, Enrique Arreola. Salas: Lorca, Cinépolis Recoleta, Atlas Patio Bullrich, Showcase Norcenter.



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